María Sofía Bernat




Un acercamiento a la comunicación y el cambio social*
Forma de citar
BERNAT, María Sofía: “Un acercamiento a la comunicación y el cambio social”, en Anuario de investigaciones 2012, La Plata, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, 2013.





La pregunta por las transformaciones sociales no es nueva. A lo largo de los años, se ha hablado de comunicación para el desarrollo, comunicación para el cambio social y, recientemente, se aborda la comunicación y el cambio social. Pero, ¿en qué pensamos cuando nos referimos a este campo?

Durante décadas, se puso énfasis en el desarrollo, que posicionaba a la comunicación como un instrumento. Explicaba Alfonso Gumucio (2008:18): “Son modelos verticales generados principalmente en los laboratorios de investigación de empresas privadas, agencias de marketing y departamentos universitarios. Su premisa principal es que la información y el conocimiento per se generan desarrollo, mientras que la cultura y las tradiciones locales constituyen ‘barreras’ para que los países del Tercer Mundo alcancen niveles de desarrollo similares a los de los países industrializados”. Por lo general, los procesos de desarrollo y modernización se relacionaban con la difusión de ideas occidentales en detrimento de las subjetividades de los pueblos.

A partir de reflexionar y problematizar acerca de la perspectiva anterior, el campo de la comunicación y el cambio social empezó a formularse en una reunión convocada por la Fundación Rockefeller en 1997, en el marco de un debate cuyo tema era “Qué comunicación para el cambio social en el próximo siglo?”. Luego de una conferencia en África del Sur se publicó un manifiesto en el que se comprendió al cambio social como “un proceso de diálogo privado y público, a través del cual los participantes deciden quiénes son, qué quieren y cómo pueden obtenerlo” (Gumucio, 2004: 23). Es decir, que las comunidades dejaron de ser pensadas como receptoras pasivas de las innovaciones, proyectos e ideas que venían de los países del norte para concebirse en tanto protagonistas de su propio devenir. Se trata de un proceso donde la comunicación no busca persuadir sino facilitar diálogos.

La comunicación para el cambio social “es una comunicación ética, es decir, de la identidad y de la afirmación de valores; amplifica las voces ocultas o negadas, y busca potenciar su presencia en la esfera pública” (Gumucio, 2004: 6). El diálogo y la participación son centrales y, si bien aparecían en otros modelos, no estaban presentes en los paradigmas dominantes. Lo mismo ocurría con la inclusión, la justicia social y el respeto hacia los otros.

La propuesta es hablar de comunicación y cambio social, es decir, quitar el “para” y reemplazarlo por la “y”, debido a que la primera preposición subordinaba al campo de la comunicación: “No es una nueva manera de llamar un concepto antiguo, sino un nombre nuevo para una nueva comprensión de la fuerza y la capacidad que tiene lo comunicativo; capacidad que ya se visibiliza plenamente en la sociedad” (Cadavid, 2011: 11). La comunicación es, según esta autora, un campo de construcción cultural que permite transformar a las sociedades en conjunto.

Presentación

Situándonos en esta perspectiva, el presente trabajo –aprobado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas para el período de beca 2013/2016- se propone estudiar prácticas para el cambio social en un asentamiento de Ringuelet-La Plata (calles 514 y 515 entre 6 y 116). El objetivo es analizar las prácticas de los actores sociales que participan en dicho barrio desde 1976 hasta 1983 y de diciembre de 1983 a 2012, relacionando las características de los participantes y sus modos de participación, con el fin de lograr alguna tipología posible vinculada a una perspectiva de transformación social y construir reflexiones que enriquezcan la labor de las organizaciones actuales y futuras.

Entre los objetivos específicos, se pueden citar los siguientes:
· Conocer la estructura, metas, motivaciones y planes de acción de los actores sociales colectivos o individuales que participan en el asentamiento elegido
· Conocer el alcance de las acciones de los actores sociales externos en vistas al cambio social a partir del relato de los vecinos del asentamiento de Ringuelet
· Relacionar las prácticas de participación con supuestos sobre el espacio social y sus modos de gestión
· Relacionar las participaciones instituyentes realizadas por los grupos indagados con las políticas gubernamentales sobre los asentamientos
· Indagar cómo las representaciones de la temporalidad (en especial las de futuro) constituyen modos particulares de socialidad, conformando agrupamientos específicos
· Observar si existen y cuáles fueron los cambios producidos en el asentamiento

Estado del arte

Se retoma la investigación en curso dirigida por Nancy Díaz Larrañaga que se propone indagar las relaciones establecidas entre las intervenciones en el espacio público, efectuadas por grupos en La Plata, y el cambio social. Allí se destaca “el lugar de las prácticas (…) como el espacio donde los sujetos manifiestan modos distintos de relacionarse con el orden institucional y cultural dado” (Díaz Larrañaga, 2011: 2). Enfatiza también que la transformación “surge de la voluntad, que nos permite promover la participación, el diálogo entre diferentes actores y contextos, generar procesos creativos, de toma de decisiones (…) promoviendo políticas que surjan de los propios deseos, necesidades e intereses de una comunidad” (Díaz Larrañaga, 2011:1).

Un texto de suma importancia es el de Alejandro Grimson, María Cecilia Ferraudi Curso y Ramiro Segura, quienes compilaron una serie de trabajos cualitativos-etnográficos sobre espacio y política en villas y asentamientos bonaerenses: La vida política en los barrios populares de Buenos Aires. Allí se aborda la relación entre espacio social y política cotidiana desde un punto de vista que tiene en cuenta la historia y el contexto argentino, atravesado por dictaduras, neoliberalismo, crisis y la actualidad, mirada que se intenta retomar en la indagación propia. Grimson (2009: 28) sostiene que “a los lazos de vecindad, la existencia de un contexto significado de modos relativamente compartidos, la identificación barrial expandida no sólo como criterio clasificatorio, sino como estructurante de organizaciones fomentistas, clubes, cooperativas de vivienda u otras organizaciones (…) se agrega en el marco de la crisis económico-social el fuerte endurecimiento de las fronteras territoriales”. Algunas prácticas de este tipo se recuperarán en la investigación.

Horacio Verbitsky (2008) estudió las experiencias de los llamados “curas villeros”. Rescató la labor de Carlos Mugica en la Villa de Retiro, quien luchaba por impedir los desalojos de los vecinos y evitar la entrega de los terrenos a la especulación inmobiliaria. También destacó la actuación de otros sacerdotes que intervenían en la organización para conseguir luz o agua, en la limpieza del barrio, entre otras tareas. Esto se relaciona con la investigación propia ya que es posible encontrar prácticas sociales de sacerdotes en Ringuelet con vistas a producir transformaciones.

Mónica Pérez Marín (en Cadavid: 2011) trabaja desde la perspectiva de comunicación y cambio social. Se pregunta por la construcción de la esfera pública en medio de la exclusión, por las prácticas que constituyen tal esfera y “¿cómo han evolucionado estas prácticas sociales y culturales en tres momentos relevantes para la historia de este sector [Comuna 13 de Medellín], como son el de la fundación (1978-1920), los años del auge del narcotráfico (década de los noventa), la agudización del conflicto armado (2002) y el momento actual?” (2011: 193). Si bien el acento está puesto en la construcción del espacio público, se retoma la mirada histórica de prácticas determinadas, en un período muy amplio pero reconociendo momentos precisos. Por otra parte, se parte de una metodología cualitativa y se pone el foco en los vínculos con los actores sociales a estudiar: “Esta relación de confianza, proximidad, acompañamiento y hasta complicidad hace posible profundizar en las formas de construcción de sentidos y maneras de abordar las problemáticas por parte de las comunidades” (2011: 197).

Metodología

La metodología propuesta en el proyecto es el método de comparación constante de informaciones cualitativas. Puede tratarse de historias de vida, experiencias, emociones así como del funcionamiento organizacional y los movimientos sociales, entre otras. Hay tres componentes en la investigación: los datos, los procedimientos y los informes escritos y verbales.

El análisis se encauza de acuerdo a la teoría fundamentada, que se basa en los datos del campo material. Consiste en la interpretación de los datos, la relación de los conceptos y la rendición teórica de la realidad indagada. La teoría actuará como un cuadro de referencias que guíe la acción, en un proceso de investigación que no es lineal.

Se tiene previsto la realización de entrevistas, la observación participante, el diario de campo, entre otras técnicas.

Algunos conceptos fundamentales

Según la Organización No Gubernamental “TECHO”, un asentamiento es “un conjunto de un mínimo de 8 familias agrupadas o contiguas, que no cuenten con acceso regular a al menos uno de los servicios básicos (agua potable, luz eléctrica y alcantarillado público) y que se encuentren en una situación irregular de tenencia del terreno” (TECHO,2011:14). Son urbanizaciones construidas por los mismos vecinos en su necesidad de producirse un hábitat. Por eso, “los procesos de ocupaciones de terrenos por parte de los sectores de bajos recursos más que evidenciar un acto de transgresión muestran una forma de participación e integración a la ciudad para quienes la posibilidad de acceder al suelo y a la vivienda a través del mercado se ve obturada” (TECHO, 2011: 20). Tales procesos manifiestan los obstáculos con que se topan miles de personas para afirmar el derecho a la vivienda.

Yujnovsky afirma que la casa “no puede ser pensada sin el conjunto de servicios e infraestructura en la que está inscripta (…) ni sin tener en cuenta su localización en el espacio y el tipo de interacciones sociales que se desarrollan en su interior” (TECHO, 2011: 20). Pero en muchas ciudades los habitantes de barrios precarios superan el “50 por ciento de la población y tienen poco o ningún acceso a la vivienda, el agua y el saneamiento” (ONUHABITAT). Según ONUHABITAT, para reducir la pobreza hay que fomentar “la vivienda adecuada para todos (…) acceso al agua potable y el saneamiento, la inclusión social, la protección del medio ambiente y los distintos derechos humanos”.

La noción de actor social refiere a sujetos colectivos, con conciencia de identidad propia, que para responder a las necesidades prioritarias, posee ciertos recursos para actuar y defender los intereses de aquellas personas a las que representa. Se lo puede entender como un grupo en el que sus miembros se conciben como productores de su historia y genera acciones sociales que promueven la gestión y transformación de la sociedad (Touraine, 1987).

Como toda relación social implica una relación de poder, los actores sociales proceden en el marco de relaciones desiguales y conflictivas. Cuando una sociedad cambia, surgen nuevos actores cuya participación hay que analizar según la representatividad social y de su poder, que le posibilita modificar los conflictos dando lugar a la formación de otras reglas institucionales.

Por ello, se entiende a la participación como “la capacidad de influir o de decidir en el proceso de toma de decisiones, o en la marcha de diferentes procesos económicos y sociales” (Gómez de Souza, 1975: 6), para lo cual se requiere cierta organización. En la participación comunitaria se aceptan responsabilidades y actividades y los aportes de todas las personas son considerados. Se busca la inclusión de líderes comunitarios en pie de igualdad con los actores sociales externos al barrio. Los procesos de participación deben ser analizados en contextos generales, ya que se modifican permanentemente. Se trata de procesos nacionales, regionales y locales, que muchas veces tienen intereses en pugna. Puede pensarse a la participación en torno a las políticas sociales en relación con grupos que buscan lograr metas y superar desigualdades. Por eso, es importante estudiar las consecuencias de las participaciones en la cotidianidad (Clemente, 2007).

Una multiplicidad de actores sociales

A partir del período a analizar, resulta imprescindible destacar como actores sociales a las organizaciones guerrilleras. En Argentina, las primeras surgieron a principios de los ‘60, “pero su verdadero caldo de cultivo fue la experiencia autoritaria y la convicción de que no había alternativas más allá de la acción armada” (Romero, 2007:183). En aquel tiempo nacieron las dos que tuvieron más trascendencia: Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. Muchas efectuaban trabajos comunitarios.

También jugaba un papel relevante una parte de la Iglesia. En una oportunidad, un grupo de sacerdotes publicó el documento “Informe sobre la situación de las villas de emergencia”, en el que mencionaban: “Se piensa sólo en eliminarlas porque hay que construir autopistas o recuperar los terrenos o porque afean la ciudad, pero no se atiende el tremendo problema humano, la angustiosa situación que se crea a miles de familias” (Mignone, 1999: 151). A partir de los ‘70, las Fuerzas Armadas consideraban subversivos a los curas progresistas: “Entre 1974 y 1983, fueron asesinados o desaparecieron definitivamente 16 sacerdotes católicos” (Mignone, 1999:189).

Las organizaciones sociales surgieron a partir del siglo XIX pero durante los años 1976-1983 las actividades comunitarias fueros suspendidas y/o perseguidas (Ikei, 2003). Con la vuelta a la democracia, el rol del Estado se modificó en cuanto a las políticas sociales, como así también el sentido de lo público, de modo que todas estas transformaciones son paralelas a un incremento del protagonismo de las Organizaciones de la Sociedad Civil (Ikei, 2003).

El neoliberalismo de los ‘90 sostenía una visión de Estado más pequeño, que daría lugar a una sociedad más rica, concepción que fue tomada por varios grupos, pero “lo que realmente sucedió es que el mercado se convirtió en el principal asignador de los recursos y su lógica se extendió al conjunto social” (Ikei, 2003: 49), fomentando la exclusión. De todas maneras, estas organizaciones surgieron a partir de demandas por la protección de derechos y han intentado subsanar las desigualdades sociales. Si organizarse es un derecho, los actores deben lograr sus metas según sus propios deseos. 

Se afirma que estas entidades representan formas nuevas de hacer política, valorando la acción directa y el trabajo concreto (Ikei, 2003). No sólo realizan prácticas, sino que están debatiendo qué clase de sociedad civil se debe construir, los modos de participación y sus lugares, lo cual da cuenta de que tipo de Estado se prefiere.

A partir de ello, la hipótesis de trabajo es que los actores sociales que participan en el asentamiento de Ringuelet elegido en el período 1976-1983 y 1983-2012 han variado de acuerdo a las transformaciones políticas, económicas y sociales que ocurrieron en Argentina durante la etapa mencionada, desplazándose desde una posición en contra del Estado dictatorial hacia otra que tendía a suplir los achicamientos del Estado democrático y/o a trabajar en conjunto con el mismo.

Reflexiones finales

Se tiene en cuenta que el período a abordar es muy amplio. Por eso, se relevarán prácticas y seleccionarán de acuerdo a algunos criterios. A saber, que sean colectivas, donde haya trabajo en red con diferentes interlocutores y una clara motivación de transformación con una reflexión previa sobre determinados problemas, que se genere una verdadera apropiación de los proyectos por parte de los sujetos intervinientes y se produzca un empoderamiento, que se establezcan acciones solidarias y cooperativas.

Por otra parte, es importante aclarar que se busca trabajar con los vecinos del barrio en tanto protagonistas de su propia historia, escuchando sus voces, priorizándolos en relación a la mirada de los actores sociales externos al barrio. En tal sentido, Grimson (2009) indica que sus teorías son más fructíferas cuando están ancladas “en las investigaciones cotidianas, sociológicas y etnográficas” (2009; 306), es decir, cuando se recuperan los saberes de los vecinos del asentamiento. En términos metodológicos, esto implica que se realicen entrevistas principalmente y el análisis se efectúe a partir de las interpretaciones de los habitantes. De todas maneras, sí se tendrán en cuenta visiones “de afuera” en aquellos casos en los que tales sujetos hayan promovido o facilitado los diálogos, por ejemplo, militantes de partidos políticos y/o organizaciones armadas (dependiendo de cada contexto histórico), voluntarios de Organizaciones No Gubernamentales, sacerdotes de distintas iglesias (aunque muchas veces habitan en las proximidades del barrio), entre otros.

Para finalizar, cabe aclarar que la mirada propuesta parte de contraponerse a la despolitización de la pobreza, es decir, se considera que “las transformaciones de la vida son consustanciales a la política” (Grimson, 2009; 301). Por lo tanto, se deja en claro que, desde el punto de vista asumido, tener como horizonte el cambio social es una práctica política.

Bibliografía
· Cadavid, Amparo y otros (2011). Comunicación, desarrollo y cambio social: interrelaciones entre comunicación, movimientos ciudadanos y medios. Colombia, Universidad Javeriana.
· Clemente, Adriana y otros (2007). Políticas sociales de desarrollo y ciudadanía. Reflexiones desde el sur latinoamericano. Argentina, Ministerio de Desarrollo Social.
· Díaz Larrañaga, Nancy (2011-2015). Representaciones temporales y prácticas sociales: el cambio social a partir de la intervención en el espacio público.
· Gómez de Souza, Luis y otros (1975). Participación de la juventud en el proceso de desarrollo: un estudio de caso en Panamá. París, Ed. de la UNESCO.
· Grimson, Alejandro y otros (2009). La vida política en los barrios de Buenos Aires.  Argentina, Prometeo libros.
· Gumucio Dagron, Alfonso y Tufte, Thomas (comp.) (2008). Antología de comunicación para el cambio social. Lecturas históricas y contemporáneas. Bolivia, Plural editores.
· Gumucio Dagrón, Alfonso (2004): El cuarto mosquetero, la comunicación para el Cambio social. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=2680010
· Gumucio-Dagrón, Alfonso (2001). Haciendo Olas, historias de comunicación participativa. NYC. The Rockefeller Foundation. Disponible en: http://www.communicationforsocialchange.org/pdf/haciendo_olas_%5Bf%5D_7_23.pdf
· Gumucio-Dagrón, Alfonso (2011). Pluralidad cultural y comunicación participativa. ONU y Cátedra UNESTO. Disponible en: http://www.portalcomunicacion.com/catunesco/download/gumuciodagron_articulo_Pluralidad%20cultural.pdf
· Gumucio-Dagrón, Alfonso (2006): Tiempo de Milagros: tres retos de la comunicación para el cambio social. Lima. Disponible en: http://www.c3fes.net/docs/sincomunicacion1.pdf
· Ikei, Lidia Verónica y otros (2003). Acerca de la Constitución del Tercer Sector en la Argentina. Las actividades de las Organizaciones de la Sociedad Civil inscriptas en el CENOC. CENOC, Argentina.
· Mignone, Emilio (1999). Iglesia y dictadura. Argentina, Editorial La Página.
· ONUHABITAT. Publicado en: http://www.onuhabitat.org/index.php?option=com_content&view=article&id=88&Itemid=82
· Romero, Luis Alberto (2007). Breve historia contemporánea de la Argentina. Argentina, Fondo de Cultura Económica.
· Strauss, Anselm y Corbin, Juliet (2002). Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. Colombia, Editorial Universidad de Antioquia.
· TECHO (2011).  Relevamiento de Villas y Asentamientos en el Gran Bs.As. Argentina.
· Touraine, Alain (1987). El regreso del actor. Buenos Aires, Editorial Eudeba.
· Vargas, Teresita (2010). Enredando prácticas. Argentina, Editorial San Pablo.
· Vasilachis de Gialdino, Irene (2007). Estrategias de investigación cualitativa. Argentina, Gedisa.
· Verbitsky, Horacio (2008).La violencia evangélica. Argentina, Ed. Sudamericana. 


Los actores sociales que participan en el asentamiento de Ringuelet para el cambio social 1976-2012. Beca doctoral tipo I Conicet para temas estratégicos. Directora: Nancy Díaz Larrañaga.