Gabriela Esquivada*




Noticias de ayer. Intelectuales y política en argentina:
el caso del diario de Montoneros


Contenido
Línea y temas
Géneros periodísticos
Estilo gráfico
Empresa atípica
Tensiones adentro
Problemas afuera
Final
Notas

1973 fue un año de gran dramatismo en la historia política argentina. Tras superar proscripciones y persecuciones, el peronismo expulsado del poder por el golpe de Estado de 1955 volvía, arrolladoramente, a gobernar; Juan Domingo Perón reconquistaba –por su habilidad pero también por la derrota autoinfligida de las administraciones militares– el liderazgo de la vida pública nacional. Las luchas de los trabajadores contra el sometimiento político y el liberalismo económico de la dictadura de 1966 y sus continuadores parecían desembocar en un capitalismo nacional que les reconocía una mejor tajada en el reparto de la renta. Y una nueva generación, criada entre el autoritarismo y la decepción constitucional durante esos dieciocho años de política reducida a la lucha peronismo-antiperonismo, se sumaba al escenario. Influidos por la Revolución Cubana, la guerra de Vietnam, el Frente de Liberación Nacional de Argelia y el Mayo Francés, estos jóvenes hallaron un sentido constructivo al lenguaje de enfrentamiento amigo-enemigo que constituyó su educación cívica: el aliento a radicalizarse y buscar algo más allá de la libertad del voto, más allá de la democracia burguesa.

La movilización política de fines de la década de 1960 y comienzos de la década de 1970 trajo consigo un gran apetito por esa información: saber qué pasa como la primera forma de participar en lo que pasa. Se lo advierte en la multiplicación de revistas –desde el semanario de la CGT de los Argentinos hasta Pasado y Presente, pasando por El Descamisado, Militancia o Cristianismo y Revolución– dedicadas a la sociedad y la política. Pero sobre todo se nota en los grandes diarios tradicionales, que no encuentran nada más noticiable que esa agitación. Asaltó La Calera un grupo de extremistas, tituló La Nación el jueves 2 de julio de 1970; dos días más tarde, cuando se vinculó a los atacantes de esa localidad cordobesa con el secuestro del ex presidente de facto general Pedro Eugenio Aramburu, comenzó a mantener el tema en la tapa hasta que el sábado 18 de julio se la dedicó entera: Pueblo y Gobierno condenan el asesinato del general Aramburu. El diario Noticias apareció en esos años de avidez por la información política con el propósito de lucrar e influir (habitual en el periódico independiente de información general, según define Héctor Borrat) y también el de constituir una herramienta para la lucha revolucionaria.

Desde su salida en noviembre de 1973 hasta su clausura en 1974 el matutino nunca hizo oficial su pertenencia a Montoneros, aunque entre sus columnistas se contaron líderes de esa organización como Mario Eduardo Firmenich o Roberto Quieto, además de un arco de simpatizantes con las agrupaciones de la Tendencia Peronista a través de las cuales el peronismo armado operaba en las masas. Con el paso de los años esa historia, que se puede ver en cada línea de Noticias, se ha ido revelando. Escribió Miguel Bonasso en su Diario de un clandestino: “Anoche vino Dardo [Cabo] y me largó una idea sensacional: la Orga quiere lanzar un diario popular de gran nivel, con los mejores periodistas del país. (...) Me encanta la idea de unir lo profesional con la militancia política”1. En la fecha en que Bonasso ubica esa anotación que emula la entrada de un diario personal, Montoneros publicaba un semanario político, El Descamisado. Pero –según explicó Bonasso en una entrevista para este trabajo–, “resultaba insuficiente porque en aquellos días la política era tan vertiginosa que esperar una semana era mucho tiempo para saber cómo venía la mano y qué respuestas dabas a la coyuntura tan cambiante”(2).

Eduardo Anguita y Martín Caparrós sostienen que quienes hicieron Noticias “tenían una idea clara: no querían competir con La Opinión sino con Crónica. Aunque la formación de muchos de sus periodistas los inclinara más a la primera opción”(3). En efecto, muchos integrantes de la redacción provenían de lo que en ese momento era el medio de vanguardia, el diario La Opinión de Jacobo Timerman. De aquellos con militancia en las organizaciones armadas peronistas que confluyeron en Montoneros, algunos constituyeron la dirección colegiada del medio: Bonasso, que aparecía como director; el poeta Francisco Urondo, secretario general de redacción y hombre de la organización en el diario; Norberto Habegger, vicedirector que sucedió a Urondo en el vínculo de la redacción con Montoneros; el poeta Juan Gelman, jefe de redacción; el escritor Rodolfo Walsh, editor de Información General y Policiales; Horacio Verbitsky, editor de la sección Política.

Además de este núcleo directivo, otros periodistas de la redacción y empleados de la empresa tenían compromiso militante con la izquierda peronista, como Silvia Rudni, Alicia Raboy, Sylvina Walger, Patricia Walsh, Leandro Gil Ibarra, Héctor G. Oesterheld (que firmaba la tira, La guerra de los Antartes, con el seudónimo Francisco G. Vázquez) y Caparrós o Julio Troxler y Liliana Ivanoff. Otros tenían prácticas políticas de otro signo, como Pablo Giussani, Leopoldo Moreau o Zelmar Michelini; por último, también había quienes estaban del todo al margen de esas actividades, como Carlos Tarsitano, Carlos Ulanovsky, Alicia Barrios, Pedro Uzquiza o Luis Soto. Esta heterogeneidad de la redacción permitió producir un diario popular competitivo.

Línea y temas

A diferencia del mundo anglosajón que tolera la adscripción política explícita del periodismo, en la Argentina contemporánea un medio que deje ver su compromiso suele perder la confianza de los lectores. Noticias encarnó una posibilidad inédita: financiado por organizaciones armadas y declarado peronista desde su publicidad de lanzamiento, una vez instalado vendió no menos de 100.000 ejemplares. Comenzó con 40.000, rápidamente creció hasta el valor promedio y tuvo picos muy superiores durante la primera semana de julio de 1974 con su impactante cobertura de la muerte del presidente Perón.

La oferta informativa que contribuyó a esa masividad salió de una redacción de intelectuales con ideas muy renovadoras de su hacer, en un doble sentido. Por un lado, eran herederos de las técnicas periodísticas desarrolladas por Primera Plana en la década de 1960, que transformaron radicalmente el escenario de la prensa nacional. Por otro lado, continuaban la dificultosa relación entre intelectuales y política en la Argentina, y lo hacían en un terreno particularmente arduo para los hombres de ideas: el peronismo.

Los criterios deberían ser los periodísticos que corresponden al periódico independiente de información general, que Héctor Borrat define como la necesidad de “dar señales –falsas o auténticas– del trato justo y equilibrado de los conflictos noticiables y del pluralismo de los comentarios políticos. (...) De manera implícita, en cambio, la línea política recorre y modela todo el temario publicado”(4).

Bajo esa luz puede enfocarse el aviso de Noticias citado, que en la prensa gráfica se describió: “El primer diario argentino al que le interesa más Tucumán que Roma, Lima que Washington y Argel que París. El primer diario sin compromisos ni ataduras. Un diario para acertar a las carreras, con una completa cobertura deportiva, amplios servicios para toda la familia y las mejores historietas. Con las fotos más reveladoras y audaces y un tipo de impresión similar al de las buenas revistas. Lo hacen periodistas con experiencia y talento; comprometidos con su país y su tiempo”(5).

Ese compromiso se entiende, principalmente, como compromiso político. Aunque Noticias también facilitaba información para apostar a los caballos y discutir el fútbol, la política estaba en el centro de su interés: todas sus tapas llevaban títulos de política nacional, en ocasiones de modo excluyente, y la sección dedicada a esas noticias era la más amplia. También su visión de la política internacional acompañaba el compromiso mencionado en la publicidad: Habló Fidel sobre problemas de la Revolución (Nº 1, miércoles 21 de noviembre de 1973); Ya no hay perdón para Nixon: ¡que renuncie! (Nº 18, sábado 8 de diciembre de 1973).

Numerosos elementos construyen los criterios de noticiabilidad de cada medio. Están, en primer lugar, novedad, originalidad o imprevisibilidad, ausencia de ambigüedad, importancia o gravedad, proximidad geográfica (del hecho a la sociedad), magnitud (cantidad de personas o lugares implicados), personajes reconocibles, continuidad, valores socioculturales. Y menos evidentes, aunque no menos fuertes, valores consensuados, actitudes aceptadas, prejuicios compartidos con el medio y con la sociedad, e inclusive representaciones del propio trabajo del periodista. Según apunta Martini: “En todo trabajo periodístico se produce una distorsión involuntaria directamente relacionada con lo que se denominan rutinas de producción y con los valores e imaginarios periodísticos que se comparten entre colegas y con las instituciones”(6).

En el caso de este diario, los criterios explícitos y las distorsiones destacaban acontecimientos que otros medios, en un gesto también político, no siempre hallaban noticiables: luchas obreras y otras manifestaciones del movimiento sindical, la vida en los barrios y villas de emergencia, el gatillo fácil de las fuerzas de seguridad y en general situaciones que calificaban como de explotación o injusticia. Estas coberturas, además, no se hacían desde una mirada amarilla. “Por el contrario, se procura una identificación activa con los sujetos implicados”, según un artículo del Centro de Estudios de Comunicación Masiva (CECM) en ocasión del cierre de Noticias, donde se agrega que eso se verifica “en el cuidado que demuestra en probar que los sectores marginados de nuestra población no son tales, sino grupos dotados de organización y de propuestas propias”(7).

Por ejemplo, Villeros presentan plan de viviendas/ Refutan estimaciones del MBS. Hablarán con el General Perón sobre su proyecto de 9.000 viviendas fueron el título y la bajada de la nota principal de la página 6 del Nº 59 de Noticias, del lunes 21 de enero de 1974. La nota se ocupa de una conferencia de prensa donde “la Junta de Delegados de la zona Eva Perón dio a conocer su proyecto para la construcción de 9.000 viviendas, que será llevado hoy al Ministerio de Bienestar Social como alternativa a los planes de esta cartera para la zona. Como se recordará, las bases propuestas por el ministro [José] López Rega para la realización del complejo habitacional fuera de la zona (...) fue severamente criticada por los villeros en un congreso”.

Del mismo modo no sólo trataba abundantemente la actualidad obrera y sindical, sino que iba más allá de los conflictos graves o protagonizados por líderes gremiales. En una misma edición, la Nº 18 del sábado 8 de diciembre de 1973, cabían, entre otras, estas noticias: La policía “demoró” ayer a un dirigente del gremio de Prensa; Movilización de empleados estatales/ Reclaman en cinco provincias el escalafón único y se oponen a las leyes de prescindibilidad; Están en huelga en la planta Del Carlo/ El despido de un delegado de la sección Soldadura originó el conflicto; la patronal, dura.

Géneros periodísticos

Noticias seguía el criterio tradicional de los diarios serios, que abren con la actualidad política del mundo. Noticias Internacionales ocupaba la primera falsa doble, 2-3; Noticias del País (que contenía política nacional, gremiales, información general, policiales, universitarias y economía), abarcaba 10 páginas, de la 4 a la 12-13 o doble central; Noticias de Cultura y Espectáculos comenzaba con la cartelera de teatro y cine en la página 14 y se extendía cuatro páginas, hasta la 17; en la 18-19 se desarrollaba Noticias Turfísticas, con el programa de las carreras del día; las tres páginas siguientes, 20, 21 y 22 eran el espacio de Noticias Deportivas; la última impar, 23, correspondía a Noticias y Entretenimientos. Con variaciones en la cantidad de páginas destinadas a cada sección, ese orden se mantenía de martes a domingo; los lunes el diario abría con Noticias Deportivas hasta el 4 de febrero de 1974, cuando comenzó a salir el suplemento de deportes.

La superficie editorial estaba ocupada en su mayoría por géneros informativos. En general los textos tenían un tono funcionalmente austero. Caparrós valora “el renunciamiento de una cantidad de gente que tenía otras ideas sobre el periodismo pero abandonaba cierta estética profesional en pos de una cierta ética militante”(8). Por eso mismo, salvo excepciones las noticias se escribían sin firmas, contra la tendencia a crear una figura de autor que impregnaba el periodismo moderno desde las revistas de Timerman. También las fotos se publicaban de manera anónima, para contribuir a la identidad grupal: “Había una convención de que no se firmaba. Fue una propuesta de los fotógrafos: era un equipo”(9), dijo el encargado del área Carlos Bosch.

Las firmas correspondían, casi exclusivamente, a los géneros argumentativos: las opiniones de los columnistas. Se firmaron coberturas especiales (como una serie de Verbitsky en Perú o la de Walsh sobre Palestina; también el XV aniversario de la Revolución Cubana por Amalia Sotomayor), pero la firma en las columnas tenía el sentido de dar lugar a un género tan necesario como la noticia para el periódico independiente de información general: la opinión. Así como los textos informativos suponen el trato riguroso y ecuánime de los acontecimientos, las columnas sostienen otro pilar del periodismo moderno: la diversidad de voces.

Estilo gráfico

El modelo de portada que Bonasso había solicitado al jefe de arte Oscar Smoje se inspiraba “en los tabloides ingleses, de gran fuerza gráfica, como el Daily Mirror”, recordó el director. “En la Argentina no había un tabloide así, ni siquiera Crónica, que te daba dos o tres noticias, no un elemento central y fuerte. Para ese momento fue un gol, introdujo una nueva apariencia física en los diarios”(10). Aunque en raras ocasiones dio únicamente un tema en tapa (un ejemplo es el Nº 242, que bajo el título Asamblea, una sola palabra a seis columnas, explica en una bajada La Multipartidaria hizo hincapié en la continuidad institucional. Discursos de los partidos políticos, la CGT y la CGE. Presencia de Manrique. Las Juventudes Políticas Argentinas sin voz ni voto), Noticias creaba esa impresión, ya que su tapa privilegiaba una noticia y anunciaba las demás en una línea cada una.

Al preparar las primeras versiones del mono de Noticias, Smoje pensó en profundizar el estilo de CGT, donde había trabajado. “Era un momento en que la televisión ocupaba un lugar muy relevante y la información visual era abrumadora; sin embargo, en los diarios cada periodista iba a diagramar y defendía su isla: ‘Poneme un grisado’, ‘Poneme un recuadro’. La diagramación no existía”(11), opinó. A dos familias tipográficas, “una para titular y una para texto, y nada más”, agregó apenas el logo inspirado en el de La Gazeta Mercantil, primer medio del Río de la Plata: “Tomé la licencia poética –explicó– de hacerla minúscula y con algún arabesco, pero en definitiva fue un homenaje a ese primer medio”(12).

Smoje acordó con los editores qué proporciones de la superficie de Noticias se destinaría a las notas y al conjunto de imagen y titulares: “Llegamos a 50 y 50 por ciento”. Por eso, señaló, “la calidad gráfica del diario quedó asentada cuando salió a la calle. Rápidamente se convirtió en un objeto visual: estaba colgado en los kioscos”(13). La articulación de la tapa con la contratapa facilitó esa posibilidad. Smoje venía de hacer las tapas de los libros de Ediciones de la Flor, donde aplicó un concepto novedoso: la unidad de tapa y contratapa. Explicó a De Dann: “Hay muchos libros en los que la tapa comienza en la tapa, sigue en el lomo y termina en la contratapa. No eran tres cosas separadas, sino una unidad. Ese concepto se filtra y queda incorporado al diario”(14).

También la fotografía comenzó bajo la dirección del jefe de arte. Durante los meses previos a la salida del diario, Smoje no encontró la estética que buscaba en los profesionales que entrevistó: “Venían de todos los medios: Gente, Nación, Clarín. Profesionales, con todas las deformaciones de los profesionales”(15). Orientó entonces su búsqueda a estudiantes y egresados de escuelas de fotografía. “Quería romper la distancia entre objetivo y objeto que un fotógrafo establece después de un tiempo de trabajo”. Consensuó esos criterios con jóvenes casi sin experiencia. “Después vino Carlos Bosch a coordinar el equipo: compartíamos el mismo código visual y él le podía hablar más directamente a los fotógrafos”(16).

El reconocimiento de la paridad entre fotografía y texto –a veces, según Smoje, “las fotografías eran prácticamente editoriales”(17)– resultó innovador. “Poco a poco lo fueron haciendo otros, no sé si por influencia de Noticias o simplemente porque en el mundo empezó a usarse la fotografía de una manera más narrativa, menos ilustrativa”, dijo Caparrós, y recordó “una serie que salió una vez, cuando mataron a un tipo villero en Plaza de Mayo, que se llamaba Chejolán. Una secuencia, algo que no se veía”(18).

Cuatro fotos se suceden en la tapa del Nº 122, del 26 de marzo de 1974, titulado Matan a villero en Plaza de Mayo, en sólo dos líneas: una para el verbo brutal, en enorme cuerpo tipográfico, y otra para las demás palabras, también en mayúscula pero con letras más pequeñas. La cámara se va acercando al hombre, cuyo apellido aparece erróneamente escrito en los epígrafes, al tiempo que sigue su destino. En la primera foto, una flecha señala a la futura víctima, puño en alto: “Alberto Oscar Chacolán encabezaba la manifestación villera”. En la segunda, el hombre yace en medio de la columna: “Chacolán ha caído. Una vecina se toma la cabeza. Fue anoche”. En la tercera, una mujer acaricia el cuerpo en el pavimento: “El joven, de 22 años, yace en Plaza de Mayo. Hay desesperación”. En la última se ve el cadáver, ensangrentado y solo: “Lo mató un policía. Con una Itaka. A dos metros de distancia”. La noticia se narra con esas cuatro fotos: el texto, si bien se ubicó en el privilegiado lugar de nota principal de la contratapa, poco suma.

Empresa atípica

Noticias surgió como un proyecto conjunto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros, las dos organizaciones armadas peronistas que se fusionarían antes de la salida del primer número del diario bajo el segundo nombre. En una de las reuniones preparatorias, Urondo y Julio Iván Roqué, de las FAR, presentaron a Bonasso a quien sería el administrador de Noticias, Gregorio Levenson. Este empresario de 63 años entonces explicó en una entrevista para este trabajo: “Yo era más bien político, participaba de parte de las FAR y venía trabajando con Montoneros. La idea era aprovechar la gran aceptación de las masas: con la llegada de Cámpora al poder, se abrían perspectivas de legalización para el movimiento en su conjunto y para las organizaciones; como un arma democrática y legal, uno de los proyectos existentes era la edición de un diario”(19).

De profesión químico, dedicado a la administración de una industria del sector, Levenson se integró al proyecto de Noticias con un puesto de dirección: administrador general de Hoy S.A., la empresa que se constituyó para editarlo y de la que no quedan registros oficiales. El primer directorio de Hoy S.A. estuvo presidido por el ingeniero Palma, propietario de un frigorífico, e integrado por el ex vicecanciller del presidente Héctor Cámpora, Jorge Vázquez; el empresario metalúrgico César Cao Saravia, el sindicalista de fideeros Miguel Gazzera y el general Jorge Leal (quien había encabezado la primera expedición argentina al Polo Sur), entre otros.

Levenson recordó: “Formamos un directorio con simpatizantes y gente que pudiera aportar algo económicamente. Necesitábamos un primer empuje, porque después el diario comenzó a tener una gran tirada e hicimos un acuerdo con [el ministro de Economía José Ber] Gelbard para que nos pautaran [publicidad] como a los demás diarios. A los cuatro o cinco meses ya teníamos una autofinanciación, peleando siempre pero sin depender tanto de las organizaciones”, argumentó en la entrevista citada. Allí mismo, sin embargo, reconoció la profundidad de esa dependencia: “Inicialmente las dos organizaciones financiaron”(20).

Bonasso se inclinó por esta explicación: “Se dice que la financiación provendría del rescate del ‘holandés’, un alto ejecutivo de la Phillips por el que se pide un millón de dólares”(21). Una versión que coincide con la de Anguita y Caparrós: “Goyo Levenson era el administrador: el que solía recibir los paquetes de dinero fresco que venían, en buena parte, de un par de secuestros de gerentes de empresas extranjeras que los Montoneros habían cobrado en esos días”(22). Levenson fue elusivo ante el punto: “Sí, puede ser. No recuerdo. Yo no intervenía mucho en eso. A nosotros no nos querían comprometer. Y yo menos me quise comprometer en ese momento, ni [quiero] ahora, en afirmar que la plata salió de un secuestro”(23).

Un empleador revolucionario fue ciertamente algo raro para los trabajadores de Hoy S.A. Caparrós evocó las contradicciones que surgían por esa afinidad ideológica entre el diario y la mayoría de sus empleados, o el problema de la “empresa atípica”, como lo llamó. “Era muy difícil plantear reivindicaciones gremiales contra una patronal con la que estabas dispuesto a compartir una trinchera. Creo recordar que en esta maratón de la muerte de Perón algunos quisieron cobrar alguna hora extra, porque era laburo continuo... Dijeron: ‘Nosotros trabajamos, pero queremos que nos paguen horas extras como en cualquier otro lado’. Y eso levantó una ola de abucheo”.

También Giussani evocó un debate de los trabajadores que escuchó poco tiempo antes de renunciar al diario, donde fue prosecretario de redaccción: “En febrero de 1974, el personal de Noticias celebró una larga y absurda asamblea convocada para fijar una posición –que naturalmente debía ser condenatoria– frente a la clausura del diario El Mundo (...) ‘No podemos convertirnos ahora en defensores de la libertad de expresión, que es un principio liberal’. Tal la posición que prevaleció en la asamblea y que generó todas sus angustias en la búsqueda de algo coherente que decir sobre la clausura de El Mundo. (...) La asamblea tropezó lógicamente con dificultades para encontrarse un sentido a sí misma. ¿Era posible acordar en términos congruentes una declaración que repudiara al mismo tiempo el principio de la libertad de expresión y una medida de gobierno que lo lesionaba?”(24)

Tensiones adentro

Dice Borrat que “la superficie redaccional incluye y jerarquiza sus relatos y comentarios según la línea política del periódico y la influencia decisiva que ella ejerce en la configuración –real o ficticia– tanto del trato justo y equilibrado en la información como del pluralismo en la opinión”(25). Mantener ese criterio costó bastante en algunos momentos de Noticias, según Verbitsky: “Había permanentes bajadas de línea sobre cómo cubrir esto o aquello, a menudo propuestas propagandísticas. Y había mucha resistencia, mucha resistencia”(26). Si bien los editores de la dirección colectiva estaban subordinados políticamente a la organización, eran también intelectuales que no necesitaban que les dijeran cómo debían pensar su trabajo.

Verbitsky recuerda que recibían “órdenes sobre cómo cubrir determinadas noticias” y “una presión constante para que el diario fuera más bien de tipo agitador”; en la redacción, esas pretensiones de los dirigentes de Montoneros encontraban “una resistencia constante a hacer ese tipo de periodismo porque, si bien no cuestionábamos la línea general, no estábamos de acuerdo con hacer un diario propagandístico, tachín-tachín, sino que queríamos hacer un diario que le sirviera a la gente. Noticias es una obra cuidadosa, de calidad profesional, de seriedad informativa, siempre en el borde, siempre en el límite”(27).

Para entender por qué, a pesar de esas presiones, Noticias puede considerarse un producto periodístico de información general y no un caso de prensa partidaria resulta útil someter las palabras de Verbitsky a las nociones de las rutinas informativas con que los mass media dominan el acontecimiento. Miquel Rodrigo Alsina señala que por encima de sus diferencias ideológicas, los diarios asumen unas “normas de producción de los discursos periodísticos informativos”, y enumera: “La determinación del acontecimiento, las fuentes, el trabajo periodístico en sí, son elementos de un proceso de producción institucionalizado. El cambio radical de alguno de estos elementos supondría la alteración del tipo de prensa”(28). Eso no sucedió, según se verifica en la comparación de Noticias con cuatro diarios independientes de la época, que arrojó las siguientes similitudes: la diversidad de temas para variados lectores, el predominio de géneros periodísticos informativos y la clara separación de los géneros argumentativos, los modos de ordenamiento y jerarquización de informaciones.

Las contradicciones entre los modelos de medios que querían los periodistas y la dirección de Montoneros se desarrollaron bastante, según Verbitsky, y no sólo en la determinación del enfoque noticioso de determinados acontecimientos. “Un tema motivo de muchas discusiones fue que en el diario había una sección de turf. Era muy buena, trajimos los mejores periodistas”, recuerda Verbitsky. “Eso era un criterio periodístico: un diario que quería ser popular tenía que incluir el tipo de informaciones que en ese momento eran de consumo popular. Pero desde un punto de vista ideológico, eso era cuestionado”(29.) Turf se destacaba normalmente en la tapa, y en una ocasión su anuncio incluyó la jactancia de seis aciertos sobre ocho en los pronósticos del día anterior.

Problemas afuera

Las condiciones industriales del diario de los montoneros distaban de ser óptimas. “No nos quería imprimir nadie”, recordó Bonasso. “Tuvimos que pagar un precio brutal en Fabril Financiera para que nos aceptara. La máquina con la que se imprimía no era la mejor porque era revistera, una Harris Cotrel”(30). Con los meses y la mejor circulación, el diario comenzó a aumentar la tirada y debió buscar otras imprentas, ya que no alcanzaba esa máquina revistera: recurrieron a la cooperativa gráfica Cogtal y los talleres de Esquiú. Noticias también sufrió sabotajes contra la distribución. “Nos devolvían los paquetes enteros”, recordó Bonasso, a quien el distribuidor Antonio Rubbo aconsejó acercarse hasta la playa de carga de diarios para hablar. “Fuimos con nuestro jefe de distribución, un compañero que andaba con un .38 encima, y les explicamos que, si no querían tener inconveniente con sus camiones, los paquetes tenían que llegar”(31).

Los periodistas trabajaban bajo rutinas de seguridad intensas. Caparrós recuerda el acceso a la redacción de Piedras 735, en Buenos Aires: “En el final de la escalera había un guardia con una escopeta. Tenía una visión perfecta de la entrada. Troxler era el jefe de seguridad, pero ahí estaba otro militante, siempre con un mate y la escopeta. Nadie podía entrar sin ponerse en su mira”(32). Urondo, Walsh, Bonasso, Gelman y Verbitsky tuvieron custodia, según recuerda el director. “Por momentos era la Armada Brancaleone... Salíamos del diario en un auto, y otros dos autos con compañeros se ponían atrás y adelante. Uno taponaba para que no pasaran los que eventualmente nos iban a seguir y el de adelante miraba si el camino estaba despejado. Todo muy racional, salvo que íbamos seis en un Renault 12”(33).

El 28 de febrero de 1974 el diario reprodujo las declaraciones de dos de los hombres que no se identificaron, salvo como ex oficiales de las fuerzas de seguridad, quienes relataron haber sido convocados para integrar un comando que atacase las instalaciones del diario, tras una provocación que armaría la JPRA. El sábado 9 se cumplió la profecía: una bomba estalló en la puerta de la redacción de Noticias, sin dejar muertos pero hiriendo a cinco vecinos de la calle Piedras entre Independencia y Chile. Dos empleadas administrativas, Ivanoff y la secretaria de Bonasso, Luisa Galli, fueron detenidas por su militancia fuera del diario; la primera apareció muerta.

Final

Mucho antes de llamarlos estúpidos y mercenarios en el acto del 1º de mayo de 1974, Perón había comenzado a tomar distancia de los Montoneros. Señala Richard Gillespie que, al advertir que la Tendencia no podía ser domesticada, “Perón no se centró en hacer concesiones a fin de mantener una unidad cada vez menos real, sino en echar a la izquierda de su Movimiento”(34). La condena de Perón presentó a los Montoneros el techo de su estrategia movimientista. Porque se llamaban peronistas habían construido el andamiaje de las agrupaciones de la Tendencia Revolucionaria, cuyo sentido consistía en permitirles operar en las masas a través del movimiento justicialista, dentro o fuera del gobierno; a pesar de ello, el líder del movimiento les recomendaba buscar ambientes más adecuados: “Estos son cualquier cosa menos justicialistas. Entonces, ¿qué hacen en el justicialismo? Porque si yo fuera comunista, me voy al Partido Comunista y no me quedo ni en el Partido ni en el Movimiento Justicialista”(35), dijo en febrero de 1974.

Esos cambios en las condiciones políticas y las posiciones de Montoneros se reflejaron en el diario. Recuerda Verbitsky que Noticias “desde el primer día fue muy confrontativo con la línea y las designaciones que López Rega iba impulsando en el gobierno, y ambiguo en el manejo de la figura de Perón, pero sin engancharse en la teoría del cerco. El Descamisado era pura teoría del cerco. La organización era pura teoría del cerco. El diario, por supuesto, acompañaba informativamente toda esa movida, pero no se enganchaba editorialmente”(36). En ese acompañamiento, a fines de enero y comienzos de febrero de 1974, Noticias comenzó a difundir cada vez más evidentemente la línea del peronismo revolucionario.

A lo largo de 1974, el creciente conflicto político hizo cada vez más difícil de sostener el tenso equilibrio entre la independencia crítica de los intelectuales militantes que hacían el diario y las necesidades de la organización propietaria de la empresa. En mayo de 1974 Urondo fue desplazado de la dirección política del diario y en su lugar se ubicó a Habegger. Según declaró Verbitsky a Pablo Montanaro, “al margen de sus valores personales, que no pongo en duda, Habegger llegó a Noticias con una posición totalmente verticalista y burocrática que motivó muchos conflictos en el grupo. En otras palabras, llegaba para disciplinar”(37).

Tras la muerte de Perón, cada vez más, Noticias inclinó sus criterios de noticiabilidad a dar cuenta del avance de la derecha peronista, la creciente violencia política y las luchas de la izquierda revolucionaria. Difundió cotidianamente los secuestros, las detenciones y los asesinatos políticos; también las acciones de los grupos armados –al ERP, luego de su proscripción, lo denominaba “la organización ilegal”– y las declaraciones de Montoneros donde cada vez con más claridad se expresaba su distanciamiento del gobierno de la presidenta Isabel Perón y su ministro López Rega. Diez días después del cierre del diario, Montoneros regresó a la clandestinidad.

Aparecido en el Boletín Oficial el martes 3 de septiembre de 1974, Sección Decretos, bajo el rubro Prensa, el decreto Nº 630, del 27 de agosto de 1974, comunicó la clausura de Noticias porque “mediante sus titulares, notas gráficas, diagramación y contenido, viene desarrollando una intensa campaña de exaltación de las actividades delictivas en el campo de la subversión”, según firmó la presidenta. El artículo 3º estipulaba que la Policía Federal adoptase “las medidas necesarias para dar cumplimiento a lo expuesto en el presente decreto”. Entre ellas se destacó la intervención personal del comisario Alberto Villar en el procedimiento que se realizó en la redacción de Noticias: tras entrar pisando ruidosamente y gritando insultos, preguntó cuál era el escritorio de Walsh. Le molestó saber que el escritor no se encontraba en el edificio. “Mientras sus sicarios ponían la redacción patas para arriba y le metían fajas a todas las puertas, el comisario Villar se acercó al subdirector Norberto Habegger –reconstruyó Bonasso– le clavó un dedo en el pecho y le advirtió: ‘Yo sé que ustedes tienen un ataúd con mi nombre, pero yo tengo un cajón para cada uno de ustedes”(38).

Notas
* La autora es periodista. Actualmente escribe en la revista TXT (Argentina), en el diario Milenio (México) y se encuentra preparando la colección periodística de actualidad que a partir de 2004 saldrá bajo el sello Aguilar. Es maestranda en la carrera de posgrado “Maestría en Periodismo y Medios de Comunicación” que dicta la FPyCS de la UNLP, de manera conjunta con la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA). Este trabajo constituye un anticipo de su Tesis de Maestría: “Intelectuales y política en Argentina: el caso del diario Noticias” que dirige el Lic. Jorge Luis Bernetti.
1 BONASSO, Miguel. Diario de un clandestino, Bs. As., Planeta, 2000, p. 135.
2 Entrevista a Miguel Bonasso. Buenos Aires, octubre de 2001.
3 ANGUITA, Eduardo y CAPARRÓS, Martín. La voluntad, Bs. As., Norma, 1998. Tomo II, p. 226.
4 BORRAT, Héctor. El periódico, actor político, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 1989, p. 33.
5 Reproducido en Bonasso, Op. Cit., p. 138.
6 MARTINI, Stella. Periodismo, noticia y noticiabilidad, parte de la Enciclopedia Latinoamericana de Sociología y Comunicación, Bs. As, Norma, 2000, pp. 76-77.
7 Centro de Estudios de Comunicación Masiva (CECM) de la Universidad de Buenos Aires. Una experiencia de periodismo popular, en Revista Crisis, Nº 18, octubre de 1974, p. 70.
8 Entrevista a Martín Caparrós. Buenos Aires, noviembre de 2001.
9 Entrevista a Carlos Bosch de Paloma García, revista Fotomundo, febrero de 2002.
10 Bonasso, entrevista cit.
11 Entrevista a Oscar Smoje. Buenos Aires, noviembre de 2001.
12 Idem.
13 Idem.
14 Citado en DE DANN, Cecilia. Militancia y periodismo: Noticias (sobre todo lo que pasa en el mundo), Universidad de Buenos Aires, Carrera de Ciencias de la Comunicación, p. 118.
15 Smoje, entrevista cit.
16 Idem.
17 Idem.
18 Caparrós, entrevista cit.
19 Entrevista a Gregorio Levenson. Buenos Aires octubre de 2001.
20 Idem.
21 BONASSO, Miguel. Op. Cit., p. 134.
22 ANGUITA y CAPARRÓS. Op. Cit., Tomo II, p. 227.
23 Segunda entrevista a Gregorio Levenson. Buenos Aires, octubre de 2002.
24 GIUSSANI, Pablo. Montoneros, la soberbia armada, Bs. As., Sudamericana-Planeta, 1984, pp. 243-244.
25 BORRAT, Héctor. Op. Cit., p. 149.
26 Entrevista a Horacio Verbitsky. Buenos Aires, mayo de 2002.
27 Idem.
28 RODRIGO ALSINA, Miquel. La construcción de la noticia, Barcelona, Paidós, 1989, p. 124
29 Verbitsky, entrevista cit.
30 Bonasso, entrevista cit.
31 Idem.
32 Caparrós, entrevista cit.
33 Bonasso, entrevista cit.
34 GILLESPIE, Richard. Soldados de Perón. Los Montoneros, Buenos Aires, Grijalbo, 1987, p. 172.
35 Citado en SIGAL, Silvia, y VERÓN, Eliseo. Perón o muerte, los fundamentos discursivos del fenómeno peronista, Buenos Aires, Legasa, 1986, pp. 203-204.
36 Verbitsky, entrevista cit.
37 Citado en MONTANARO, Pablo. Francisco Urondo: la palabra en acción, Rosario, Homo Sapiens, 2003, p. 144.
38 BONASSO, Miguel. Op. Cit., p. 182.