Alfredo Alfonso*




El Mercosur resignificado. Actores, medios e instituciones


Contenido
Cultura e identidad regional
Resignificaciones desde la representación mediática
Cátedra Mercosur
Consideraciones finales
Notas
Bibliografía

Este trabajo reúne aspectos claves de lo producido en los tres años de desarrollo de la investigación.

Específicamente, nuestro estudio ha tenido como objetivo observar la relevancia que se le otorga al concepto MERCOSUR, las referencias que implica, su presencia en la conformación de una identidad y la relación del campo material entre las representaciones imaginarias con la información televisiva difundida en torno al objeto MERCOSUR. El corpus se ha delimitado a partir del discurso de distintos sujetos involucrados en los ámbitos económico, laboral, cultural y académico de la ciudad de La Plata.

La elección de esos ámbitos se fundamenta en primer lugar porque, tal como lo observamos, las propias estructuras del MERCOSUR los consideran prioritarios para el desarrollo del proceso de integración. Por otra parte, estos ámbitos son los que han predominado en los últimos años de información televisiva sobre el objeto estudiado.

La decisión de centrar la mirada en instituciones con sede en la ciudad de La Plata, se justifica por la propia trascendencia política, económica, académica y cultural que adquiere la Capital de la provincia de Buenos Aires pero sustancialmente porque el desarrollo metodológico de nuestra investigación requiere una muestra que sea posible de abarcar.

Cultura e identidad regional

Partimos de la concepción de que la identidad regional se materializa cuando por lo menos una parte significativa de los habitantes de una región ha logrado incorporar a su propio sistema cultural los símbolos, valores y aspiraciones más profundas de su región. Puede entenderse por identidad regional como la imagen distintiva y específica que los actores sociales de una región se forjan de sí mismos en el proceso de sus relaciones con otras regiones y colectividades. Esta imagen de sí puede ser más o menos compleja y tener por fundamento, ya sea un patrimonio pasado o presente, un entorno natural valorizado, una historia, una actividad económica específica, o finalmente una combinación de todos estos factores.

- “El MERCOSUR está diseñado para Brasil. Es una integración de fronteras donde el pez grande se come al chico. El único que termina desarrollando su mercado, comiéndose todas las empresas que estaban instaladas en los países del MERCOSUR como somos la Argentina, Paraguay, Uruguay, es Brasil. Aparentemente en alguna parte el sistema decidió que era mucho más peligrosos una masa de 34 millones de desocupados en Brasil, que una masa de dos millones de desocupados en Argentina. El objetivo real del MERCOSUR no se difunde, es inconfesable, si hubieran dicho todas las grandes empresas que están instaladas, que lo que buscaban era unificar sus factores de escala porque su productividad hacía que tuvieran capacidad ociosa y la producción era anti económica fundamentalmente en la Argentina y en Brasil, que por eso necesitaban chuparse el mercado uruguayo y el mercado paraguayo y destruir el mercado argentino para proveer todo desde Brasil, no resultaba muy simpática la postura, ahora se va conociendo la verdad, pero el discurso nunca fue ese” (Ángel Cadelli. Secretario Gremial de la Asociación de Trabajadores del Estado. Regional provincia de Buenos Aires).

En general, la integración se ha tomado como un “objetivo en sí mismo” y no como un instrumento para el logro de los verdaderos objetivos de los Estados de la región; esto es, la autonomía de desempeño, la búsqueda de mecanismos que permitan a la región salir de su estado de dependencia; la realización de proyectos conjuntos, la coordinación de políticas, etc.

Un sistema de integración como el vigente en América Latina, en el que las pautas y mecanismos establecidos están insertos dentro del esquema de la división internacional del trabajo y la economía, continúa manteniendo a la región en una relación de dependencia en vez de contribuir a la autonomía.

- “El asunto es si un argentino que vive en la Argentina está identificado con el país en el que vive. No digo con el Estado, con el gobierno de turno, sino con la historia. Yo pienso que la Argentina siempre está deseando otro país. Quizá hay alguien que quiera vivir aquí, a algunos quizá les falta la zozobra, el malestar, el malhumor, los ajustes, viven en un mundo demasiado previsible y necesitan aventura, pero no es que no me identifico con cosas, yo creo que soy re-argentino. Lo que pasa que es una trampa, porque uno es argentino, trabaja acá, tiene un hijo, una red social que lo sostiene y trata de cultivar. Lo que tiene de interesante el país es que tiene un objeto de lectura impresionante. Es todo tan dinámico, desde el punto de vista del síntoma. El país siempre en el fondo es el mismo: la redistribución de la riqueza, el perjuicio para los que no tienen protección social, eso es lo histórico. Al acentuar la estructura por repetición, repetición, produce como una farsa de movimiento. Esa falsa dinámica sostiene una estructura fija. Yo hago una lectura literaria del Estado” (Juan José Becerra. Director del Centro Cultural Islas Malvinas de la Municipalidad de La Plata).

Resignificaciones desde la representación mediática

La constitución en el imaginario de una mirada o una perspectiva sobre el MERCOSUR anclada en el sentido común, en términos gramscianos, nos debe hacer tener muy presente el factor político al momento de pensar en la construcción imaginaria del objeto MERCOSUR. Entendiendo el sentido común como “una forma histórica, no natural ni universal ni espontánea de pensamiento popular, necesariamente fragmentario, incompleto y episódico. El tema del sentido común está compuesto por formaciones ideológicas muy contradictorias: contiene elementos de la edad de piedra y principios de la ciencia más avanzada, prejuicios de todas las fases de la historia a nivel local y más aún porque esta red de trazos preexistentes y elementos de sentido común es el terreno en que se produce con más frecuencia la lucha ideológica. En última instancia la relación entre el sentido común y el nivel más alto de la filosofía está asegurada por la política.”(1)

Es la lucha por la imposición de sentido la que articula concepciones tornando algunas impensables y legitimando otras. En lo que se refiere a MERCOSUR, la lucha por la imposición de sentido, donde se introducen ciertos significados y representaciones de lo real con el fin de naturalizarlos y neutralizar otros, se ha orientado a consolidar una perspectiva mercantilista y además orientada hacia las grandes corporaciones transnacionales. Por esto, la pobreza o debilidad o acotamiento de la construcción imaginaria en torno al MERCOSUR de los miembros de las comunidades involucradas en nuestra región, no es producto necesariamente, de la fragilidad del objeto MERCOSUR, sino producto de una realidad político-histórica construida.

De todas maneras desechar el terreno construido en torno al MERCOSUR por la matriz con la que fue pensado sería tirar el bebé con el agua de la pileta. Negar el MERCOSUR, implica desconocer el carácter histórico y contradictorio de los procesos políticos. Implica desconocer las luchas por el sentido que se dan en los discursos que circulan en un medio social determinado Y es en definitiva desconocer la tensión entre lo deseado y lo materialmente existente, entre lo real y lo del orden proyectual. “La articulación regional de las diferencias culturales no es necesariamente armoniosa, ya que frecuentemente incluye contrastes y contradicciones entre los diversos sectores sociales, sin que esto impida considerar que todos participan del mismo patrón cultural. Tales conflictos son un factor esencial en la dinámica regional y deben ser tomados en cuenta para su definición.”(2)

La lucha por el sentido en la constitución del imaginario integracionista, está fuertemente atravesada por las disputas de poder. “Es precisamente la tensión (si, en principio, indecible y por consiguiente sometida a las contingencias sobredeterminadas de la hegemonía) entre esas materialidades y las abstracciones ideológico-discursivas la que constituye la escena de la lucha por el sentido y las identidades. Para Bajtin, por ejemplo, la trama social no es simplemente discursiva. El discurso no es un registro totalmente autónomo: es un aspecto emergente -si bien con frecuencia decisivo- de un complejo multifacético de relaciones sociales y de poder, que tienen un efecto poderoso sobre el lenguaje y los discursos.” El discurso está, por lo tanto, fuertemente condicionado por los modos en que distintos grupos sociales intentan acentuar sus “palabras” de manera que expresen su experiencia y sus aspiraciones colectivas.(3)

La construcción de un imaginario integracionista se viabiliza, entonces, no a partir de cierta imagen posmoderna de una coexistencia pacífica de los fragmentos culturales no reenviables a ninguna noción de totalidad. Sí en la tensión de las partes con sus contradicciones que emergen según la coyuntura con mayor o menor virulencia, y sí remitiéndose a algún tipo de mirada totalizante que dé sentido a determinadas prácticas y construcciones integracionistas. Esto es proyectos políticos, referencias y conducción política de ese proyecto. En definitiva volvemos a poner en escena la cuestión del poder. La invasión de EE.UU a Irak, revitalizando las prácticas imperiales de viejo cuño, es decir ocupación territorial para garantizar intereses económicos, nos habla del fin de la ilusión posmoderna. El poder es real, tangible y está concentrado. Detrás de los “pequeños relatos” hay una lógica política, económica y militar. Es decir, la ilusión del fin de los grandes relatos, se desvanece como un castillo de naipes. “A uno le dan ganas de amonestar, de decir: señores, entérense de que la guerra del golfo sí ha tenido lugar, y parece ser incluso que allí (o en Ruanda, o en Bosnia Herzegovina, o aquí cerca en la calle) sí se ha matado gente. Entérense que la lucha de clases y el inconsciente sí existen fuera del texto: casualmente son ellos los que constituyen esa otra escena que permite que el texto sea, que se erija en toda su irreductible especificidad y autonomía como síntoma de lo indecible y de lo impensable.”(4)

Sin duda en nuestra historia reciente hay un antes y un después marcado el 20 de diciembre de 2001. Nuestro país ingresó al nuevo siglo signado por el desasosiego de un fin de fiesta. Casi un 60% de pobres alrededor de un 25% de desocupación. Emergencia y crecimiento sostenido de la indigencia, como síntomas de aspectos que van a signar nuestra realidad, al menos por un largo período. En medio de realidades dramáticas intenta cristalizar un nuevo discurso, alimentado al calor de las movilizaciones anti globalitarias surgidas en los países centrales. Otra vez América mira fuera de sus fronteras.

Comprender esto es, en definitiva, constituirnos como sujetos latinoamericanos, como pueblos sometidos y dependientes del primer mundo. Es no tener miedo a volver a nominar “políticamente” la realidad, al margen de modas o corrientes intelectuales.

“La historia nunca se repite, pero nos permite saber que, en su enigmático desarrollo, aquello de lo terrenal que se consideraba eterno -por fundamentos teológicos o por “leyes naturales”- puede desintegrarse ante los ojos de los elegidos y crear nuevos horizontes. Los vertiginosos cambios del campo internacional nos muestran esas desintegraciones; y nosotros, los pueblos del sur, debemos definir nuestros propios horizontes.”

Se reconoce que las representaciones mediáticas no son un medio transparente para la aprehensión del objeto, sino que derivan su significado de la práctica social y contribuyen a definir y configurar aquello que quiere describir. Aquí se considera su importancia desde el fuerte protagonismo que han adquirido los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión, en la identificación del imaginario social: “Quiere decir que como un lector no calificado para este tipo de noticias me parece que siempre está presente en todas las cosas que yo pesco (más por atención flotante que por interés concreto) la idea de la apertura como principal beneficio. Porque toda la información que me llega a mí y que no la busco, pero supongo también que la gente que está detrás de este diseño del MERCOSUR debe pensar no sólo en el que busca información sobre el MERCOSUR sino en aquel que puede ser un espectador o un observador cautivo. Bueno, yo no quiero decir que sea mala la difusión, pero me parece que para el contribuyente común está muy fragmentada. Hay mucha información pero no está organizada, no hay una unidad -no sé como decirlo-, no veo una remisión física del MERCOSUR pero sí veo una remisión imaginaria del MERCOSUR. La presencia está como tamizada a través del Estado argentino” (Juan José Becerra. Director del Centro Cultural Islas Malvinas de la municipalidad de La Plata).

Cátedra Mercosur

Desde una perspectiva distinta a la que se presenta en estas páginas, se desarrolló en el marco de esta investigación y de la Cátedra Libre del Mercosur(5) el Seminario Interdisciplinario “Mercosur: Políticas de Comunicación e identidades”, en la extensión que la facultad de Periodismo y Comunicación Social reúne en Monte Caseros, provincia de Corrientes. Allí pudimos desarrollar una excelente práctica dos miembros de este proyecto de investigación: Néstor Daniel González y quien escribe este artículo.

Esta experiencia, que reúne por primera vez a estudiantes de tres países que integran el MERCOSUR, permitió establecer referencias muy valiosas para comprender los procesos de construcción de reconocimiento y validación del otro en un escenario de fronteras de nuestro país, Uruguay y Brasil.

Los alumnos fueron desarrollando y articulando diversos niveles de participación y comprensión sobre la problemática del MERCOSUR, incursionando en diversas faces de complementación que abarcaron reconocimientos de su propio protagonismo en el escenario, con prácticas comunicacionales concretas como encuestas, programas de radio o notas de análisis de la información que sobre el MERCOSUR se presentan en los medios locales, provinciales y nacionales de los países a los que pertenecen los alumnos.

Se desarrollaron también las I Jornadas de Estudiantes de Comunicación Social del Mercosur en la ciudad de Barra do Quaraí, Brasil, con el importante apoyo de los intendentes de la región. Lo más destacado de esta experiencia es que los alumnos, que en un principio marcaban decididamente su referencia identitaria como un estandarte, paulatinamente empezaron a transformar esta relación de alteridad y recompusieron su lectura. Establecieron una relación que permitía seguir manteniendo viva su identidad de origen y, a su vez, reconocer un “ nosotros” que fue tomando cuerpo desde las relaciones de intercambio.

Esta experiencia concreta, de convivencia en el marco de su formación, puede permitir otro nivel de optimismo con respecto a las posibilidades genuinas de la construcción del Mercosur cultural, sin que esto implique desconocer rivalidades futbolísticas vigentes y fructíferos encuentros para disfrutar el arte de Brasil, Uruguay o Argentina.

Si comparamos esta experiencia con la relación que establecen alumnos de La Plata acerca de la temática, encontramos que en las apreciaciones sobre la mirada que tienen sobre el MERCOSUR en general, prima la dimensión económica. Las palabras mercado y comercio son dominantes. Al consultarlos sobre otros pactos o acuerdos que recuerden, la gran mayoría nombró a la “Unión Europea”. Con respecto a los aspectos en común de los países miembros por amplia mayoría se refirieron a tres cuestiones salientes: Países pobres o subdesarrollados, problemas de mucha pobreza, y economías similares e incorporando la problemática común de la dependencia con los EE.UU.

Estos datos cobran otra significación al detallarlos por países. Con relación a Brasil se destaca que es un país muy poderoso, pero también aparece la cuestión de la pobreza y la desigualdad. Aunque lo que más destacan es el carnaval, el clima festivo y el turismo. En el caso de Uruguay, la dimensión económica no aparece, daría la sensación que no se lo registra mucho, mas allá de la música y el mate y se habla de lo parecido que es a la Argentina en sus costumbres. Con respecto a Paraguay el eje es la pobreza extrema y “muchos problemas”, también el contrabando y la idea de los prejuicios.

Lo que se visualiza es que la idea de pertenencia a la región pasa fundamentalmente por su carácter de estudiantes universitarios, tanto para los nativos como para los que no lo son. Como se puede reconocer, ninguno siente como propio el MERCOSUR, a diferencia de los alumnos de Monte Caseros, que se sienten protagonistas de su construcción cultural.

Consideraciones finales

Consideramos que la comprensión del proceso de comunicación masiva implica reconocer la rearticulación de las fronteras simbólicas y cómo estas nuevas fronteras confirman el valor y poder de las identidades colectivas (Martín-Barbero, 1993). Los medios de comunicación crean una densa red por la que circulan los productos culturales. Estas industrias culturales no sólo organizan el flujo de bienes simbólicos sino que son poderosos actores concretos en los procesos de integración, con gran poder performativo y un impacto profundo en los sistemas de identidades.

El MERCOSUR, entonces, podría derivar de un proceso económico en crisis, en uno político-económico con profundas implicaciones para el campo de la cultura, pero no se corresponde término a término desde el presente con el surgimiento de una “identidad Mercosur”.

A partir de esta mirada, se puede reconocer que la experiencia descripta que se desarrolló en Monte Caseros nos permite confiar en una posibilidad cierta de encuentros, resignificaciones y potencialidades en el marco del acuerdo económico para impulsar que el MERCOSUR pueda adquirir verdadera significación social y cultural. Pero es evidente que su posibilidad de concreción depende, en buena medida, de la voluntad efectiva de los gobiernos que gestionan los países del acuerdo.

Notas
HALL, Stuart. “El problema de la ideología”, DOXA, Cuaderno de Ciencias Sociales, año IX, Nº 18, 1998.
GRUNER, Eduardo. Cfr. Bibliografía.
3 GIMÉNEZ, Gilberto. “Apuntes para una teoría de la región y de la identidad regional”, en revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, Colima, Vol. 6, Nº 18, 1994.
ARGUMEDO, Alcira. Cfr. Bibliografía.
La Cátedra Libre del Mercosur de la UNLP es dirigida por el Lic. Carlos Giordano.

Bibliografía
AMIN, Samir. El capitalismo en la era de la globalización, Buenos Aires, Paidós, 1997.
ARGUMEDO, Alcira. Los Silencios y la Voces en América Latina, Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1993.
BOESNER, Demetrio. Relaciones Internacionales en América, Buenos Aires, Nueva Sociedad, 1996.
BOURDIEU, Pierre. Intelectuales, política y poder, Buenos Aires, Eudeba, 1999.
GARCÍA CANCLINI, Néstor. Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México, Grijalbo, 1989.
GRAMSCI, Antonio. Los intelectuales y la organización de la cultura, Madrid, Nueva Visión, 1997.
GRUNER, Eduardo. El fin de las pequeñas historias, Buenos Aires, Paidós, 2002.
HALPERIN DONGHI, Tulio. Historia Contemporánea de América Latina, Madrid, Alianza Editorial, 1998.
HOBSBAWM, Eric. Las Revoluciones Burguesas, tomos I y II, Guadarrama, 1979.
MARTÍN-BARBERO, Jesús. “La comunicación, centro de la modernidad: Una peculiar relación en América Latina”, en revista Telos, Nº 36, Madrid, FUNDESCO, 1993.
RECONDO, Gregorio (comp.). MERCOSUR: La dimensión Cultural de la IntegraciónCiccus, 1997.
WACQUANT, Loïc. Parias Urbanos: marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio, Madrid, Manantial, 2001.